Un postre tan fácil de hacer que hasta mi amiga Carmela podría marcársela en un día cualquiera de resaca: mousse de limón para adictos a la comida basura que se pierden en su propia cocina.
Así que venga, ahora que empieza a hacer calorcito, invita a la suegra a comer y déjala con las patas colgando con esta espuma tan refrescante.
Ingredientes:
- 500 ml. de nata para montar muy fría (yo usé 400 ml.)
- 1 lata pequeña de leche condensada (algo más de media lata le puse. El resto me lo comí a cucharadas)
- el zumo de 4 o 5 limones (con menos de 4 a mí me sabe demasiado dulce)
- 4 hojas de gelatina (3)
Preparación:
1) Pon las hojas de gelatina a remojar en agua fría.
2) Monta la nata. Cuidado con pasarte, que se te corta.
3) Con ayuda de una lengua o una espátula, incorpora poco a poco y con movimientos envolventes la leche condensada. Cuidado de no bajar la nata. Yo aquí no me pasaría. Mejor añadirle luego más dulce que pasarnos.
4) Incorpora el zumo de limón y sigue mezclando. Aquí te digo lo mismo que con la leche condensada. Ve probándolo, que siempre es mejor rectificar y meterle más ácido que colarte y acabar con úlcera de estómago.
5) Para terminar de disolver la gelatina, yo le dejo un poquito de agua y le pego un calentón en el micro. En cero coma estará disuelta y lista para echársela al resto a la nata. Remueve bien y sirve en vasitos pequeños.
6) Deja reposar en la nevera hasta que cuaje y se intensifique el sabor.
Yo hice unas tejas de caramelo (azúcar fundida) y le pinché una a cada vasito. Cuando fui a meterle mano, el caramelo estaba derretido y le daba un puntazo al limón.
También puedes rallarle un poco de chocolate blanco o negro por encima o hacer una tarta con base de galletas molidas o probar con fresas o naranja o ponerle hierbabuena o qué se yo.
Llenar el vasito un poco menos también es buena idea
No hay comentarios:
Publicar un comentario