La Semana Santa es un coñazo: aglomeraciones de gente, vueltas y más vueltas para buscar aparcamiento y talibanes coloquetis por culpa del incienso que se enfadan cuando les dices que quieres atravesar la calle.
Pero la Semana Santa tiene también dos ventajas gigantescas que nos hacen olvidar todo lo demás: las vacaciones y la comida.
Me encantan los buñuelos de bacalao y el arroz con leche es uno de mis postres favoritos, pero he pensado que mejor compartía con vosotros la receta ancestral de las torrijas de madre.
¿Por qué torrijas? Porque
los ingredientes son baratunos y fáciles de encontrar, porque hacerlas está chupaera y porque con esta receta te quedarán unas torrijas buenísimas y ultraligeras.
Al llevar vinate en lugar de leche con azúcar, no quedan nada empalagosas, sino con un puntito ácido riquísimo que te alegra la vida.
Ingredientes:
- Una barra de pan duro (NO pan para torrijas ni pan de molde)
- Vino blanco para cocinar
- Un par de huevos batidos o tres
- Aceite para freír (de girasol va perfe)
- Azúcar y canela o miel, agua y cáscara de limón
1) Corta el pan en rebanadas no muy finas (2-3 cm.) y mójalas en el vino por los dos lados. El punto está en que queden jugosas y estupendas; ni babosas asquerosas ni sequeronas.
2) Pásalas por el huevo y échalas directamente en la sartén con el aceite caliente. Cuando se doren por un lado, dales la vuelta y dóralas por el otro.
3) Una vez fritas, ponlas en una fuente con una servilleta de papel para que absorba el aceite.
4) Cuando hayas acabado de freír todas las torrijas, sigue uno de estos dos pasos:
4.A) Si te gustan las torrijas de miel, pon en un cacito miel, una cáscara de limón, una ramita de canela y un poco de agua y caliéntalo hasta que se haga un almíbar un poco más ligero que la miel. Ve mojando las torrijas en el almíbar y colócalas en una fuente o cómetelas directamente.
4.B) A mí las de miel me empachan bastante, así que sin duda, esta es la opción correcta: mezcla en un plato hondo azúcar y canela en polvo al gusto. Reboza las torrijas calentitas en el azúcar y la canela. Colócalas en una fuente o zámpatelas del tirón.
Torrija de azúcar derretidita. Tan ligera tan ligera que me he comido cuatro de una sentada y en breve voy a por la quinta.
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